Las Pet Rocks… o el hombre que demostró que era capaz de vender cualquier cosa. Hasta una piedra

pet rock mascota piedraLa piedra es la única mascota del mundo que nunca necesita alimento, paseos, cepillados o baños. Está entrenada para hacer sus necesidades en el sitio en el que corresponde, no enferma, no desobedece, no rompe la casa… y no se muere. Y, además, tiene pedigree.

Sus virtudes son las de cualquier otra piedra que puedas encontrar en el monte o en la orilla del río, con la única diferencia de que ésta te será fiel – a ti y solo a ti – desde el momento en el que te vea y no se moverá de tu lado… A no ser que tú la separes de ti.

Además, tu mascota piedra ya está entrenada y es muy obediente a las órdenes de “quieta”. “túmbate” y “siéntate”. Con el tiempo, puedes intentar enseñarle otro tipo de trucos como “dame la patita”, “ven” o “rueda”, aunque es posible que tarde un poco más en aprenderlos o que necesite un pequeño empujoncito de su dueño.

Cuando le gritas “¡ataca!” te defiende de tus enemigos, aunque probablemente – como en el caso de “ven” o “rueda” – también tengas que darle un poco de impulso con la mano. Pero el truco más brillante y que mejor se le dará a tu mascota piedra es el de hacerse el muerto. Solo hay que decirle: “Pum… ¡muerta!”.

Otra de las ventajas de la mascota piedra es que nunca se escapa y que, aunque la lances, la abandones o la dejes olvidada sin querer, ella no se moverá ni un milímetro. Te esperará, en el mismo sitio en el que la dejaste, pensando que vas a volver a buscarla en cualquier momento… porque no hay mascota más fiel que una piedra.

Pero lo mejor, sin duda alguna, es tenerla cerca, verla, mimarla y cuidarla. Ella hará poco… pero, al menos, te dará buen karma, optimismo y paz mental.

Las Pet Rocks fueron un regalo muy popular en Estados Unidos durante la Navidad de 1975. Su inventor, Gary Dahl, cansado de escuchar las quejas de sus amigos sobre las necesidades de su mascota, decidió crear la mascota perfecta… Y, por qué no, demostrar que era capaz de vender cualquier cosa. Hasta una piedra.

Parece ser que la moda de las Pets Rocks duró apenas seis meses pero, en ese tiempo, Dahl se hizo millonario. Su estrategia fue convertir una piedra –  que compraba por un centavo a una empresa de construcción – en una mascota piedra y venderla – por casi cuatro dólares –  dentro una caja de cartón con agujeros… ¡para que el pobre animal no se ahogara! Además, acompañaba el paquete con un manual de más de treinta páginas en el que explicaba cómo adiestrar y cuidar a la Pet Rock.

Menuda tontería… ¿no? Pero Dahl demostró a muchos que hasta la idea más estúpida puede llegar muy, muy, lejos con una estrategia de marketing muy bien estudiada.

 

4 Responses to “Las Pet Rocks… o el hombre que demostró que era capaz de vender cualquier cosa. Hasta una piedra

  • Bonita historia, para darnos cuenta de lo necio que es el ser humano.

    • luciaareste
      3 años ago

      ¡Exactamente! ¡Y de hasta dónde podría llegar una buena idea con una buena estrategia de comunicación! Si las Pet Rocks hicieron a Dahl millonario…

  • Hay poco que decir, los que te conocemos sabemos que vas a llegar muy lejos…. yo lo deseo de corazón y tengo plena confianza en ello… Adelante Lucía, y suerte, mucha suerte!!!
    xxx

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